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martes, 25 de noviembre de 2008

25 DE NOVIEMBRE: DIA MUNDIAL DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. FALTA MUCHO POR HACER.

El día de hoy se celebra el "Día de la No Violencia contra la Mujer”, cuyo origen se remonta a 1960, año en el que las tres hermanas Mirabal fueron violentamente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político.

Las hermanas, conocidas como las "mariposas inolvidables" se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina. El 25 de noviembre ha sido la fecha elegida para conmemorar sus vidas y promover el reconocimiento mundial de la violencia de género. Este día se ha celebrado en América Latina desde los años 80.La violencia contra las mujeres obtiene su mayor expresión con los feminicidos o crímenes sexistas.

Los feminicidios y la violencia contra la mujer en México continúan en la impunidad, debido a que son problemas relacionados con el machismo, la cultura del patriarcado y la desigualdad en la base estructural entre los géneros, por lo que es un error de las autoridades mexicanas considerar que al no mencionar el tema éste se resolverá solo.

El fenómeno debe ser tema fundamental en la agenda política del país. Casos como los de Ciudad Juárez, Oaxaca, Puebla, Chiapas, Atenco y Guadalajara, donde el gobierno reprimió manifestaciones sociales, son temas que se tienen que tener en cuenta en todas las agendas, y no hacerlo es preocupante.

Mundialmente, por lo menos una mujer de cada tres ha sido golpeada, forzada a tener relaciones sexuales, o maltratada de alguna manera en el curso de su vida. El agresor es con frecuencia un familiar.

Cada vez más se reconoce que la violencia basada en el género es un importante problema de salud pública y una violación de los derechos humanos.


Mientras existen problemas sociales que identificamos a simple vista como las desigualdades económicas, hay otros como la violencia y discriminación de género que, por su continuidad y permanencia, nos resulta difícil reconocer.

Al pensar en el término “violencia de género” es muy probable que vengan a nuestra mente imágenes de mujeres con el rostro o el cuerpo lastimado, pero existen diferentes formas, más sutiles pero igualmente agresivas de dañar al otro género, al que se considera inferior; en este caso el femenino.

Culturalmente, nos hemos acostumbrado a que hombres y mujeres desempeñemos determinados roles a partir de los cuales nos relacionamos.

Así consideramos que cierto tipo de agresiones son, por llamarlas de algún modo, “naturales” porque son aceptadas socialmente, como parte del ser hombre y el ser mujer.

Creemos que los modelos femenino y masculino han sido siempre del mismo modo y que lo lógico es reproducirlos. Esto es erróneo, no es lo mismo ser mujer en Oriente que en Occidente, en la ciudad que en provincia, en el siglo II que en el XVII o el XXI.

En cada lugar y en cada momento, las relaciones entre géneros se han configurado de forma distinta.

En países como México, por ejemplo, las mujeres ocupan cada vez más espacios en diferentes ámbitos de la vida; es decir, más allá del hogar y el cuidado de la familia.

Pero falta mucho por hacer; si reflexionamos en torno a las relaciones de género descubriremos que nuestras sociedades reconocen más valor, fuerza, vitalidad y contundencia a los hombres que a las mujeres; sobre todo en lo que se relaciona con espacios de poder.

De hecho, muchas mujeres aceptan y reproducen esta idea con niñas y niños por igual. Aceptar esta idea es creer que la naturaleza nos otorgó capacidades específicas a unos y otros para desempeñar sólo determinados papeles.

En el caso de la mujer: ser madre y cuidar un hogar, en el del hombre ser líder y proveedor, entre otros.

La situación comenzó a cambiar hace muy poco, en el siglo XX, cuando a partir de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, las mujeres —en ausencia de los hombres— tuvieron que incorporarse activamente a la vida productiva.

Fue entonces cuando comenzaron a surgir los primeros grupos feministas en forma; mujeres que reconocieron sus capacidades y comenzaron a luchar para eliminar la violencia y la discriminación con el propósito de establecer relaciones equitativas de género, basadas en el respeto, el reconocimiento y la libertad del otro.

A partir de entonces, los usos y costumbres se han ido transformando poco a poco, lo cual es lógico porque los cambios sociales y culturales son parte de un proceso, en el que cada individuo puede incidir con conciencia, responsabilidad y acción personal.

En este sentido, el primer paso es mirar con atención el entorno para identificar el amplio espectro de formas en que se ejerce la violencia o discriminación contra la mujer.

Menos evidentes que los golpes físicos son otro tipo de agresiones como actitudes o frases a las que recurrimos cotidianamente; por ejemplo todas aquellas que conciben a la mujer como alguien que sólo sirve para tener hijos, que es útil mientras es joven y atractiva, que no está autorizada para hablar pues seguro se equivoca, que no es capaz de establecer relaciones cordiales con alguien de su mismo género, que sólo se interesa por el dinero o los bienes materiales, o que para poder estar en pareja debe fingir falta de interés, que si tiene éxito profesional no se debe a sus capacidades sino a su coquetería o “argucias femeninas”, entre muchas otras.

Tenemos todavía la creencia de que la mujer es la persona adecuada para realizar todo el trabajo doméstico, es como si su cuerpo hubiese sido diseñado para lavar, planchar, limpiar los pisos, cocinar, arreglar las habitaciones.

En pleno inicio del siglo XXI, muchos padres prohíben a sus hijas estudiar pues argumentan cosas del tipo: “¿para qué lo necesita? Al final se va a casar”, “no necesita muchas matemáticas para cocinar”; además infinidad de hombres impiden que la mujer trabaje porque “su deber es cuidar la casa y a los hijos”.

Se considera maltrato emocional la falta de amor y atención, la indiferencia, los celos extremos y la desconfianza, el excesivo control, la descalificación de ideas, creencias o puntos de vista, la desvalorización y la ridiculización en privado y en público, prohibir la convivencia con otras personas, fomentar sentimientos de culpa, recriminar, etc.

La violencia sexual surge cuando se forza a la mujer a tener relaciones sexuales mediante chantaje, amenazas, comparación con relaciones anteriores, sospecha de infidelidad o maltrato físico, sin considerar el estado físico, anímico, emocional o el deseo de la pareja; el sexo se toma como una obligación.

Se consideran agresiones los insultos, gritos, amenazas y discusiones sin sentido donde se humilla a la mujer, así como la indiferencia al diálogo, el silencio, ridiculizar ideas, creencias, intereses y opiniones, o comunicarse a través de órdenes y reproches.

Por lo general, el maltrato físico va acompañado de otras formas de agresión, verbales o psicológicas, como las mencionadas anteriormente. Los golpes con el puño, jalar el cabello, empujar, dar bofetadas o pellizcos, patadas, quemaduras, lanzar objetos o inmovilizar a la mujer, son acciones que se inscriben en este rubro.

Otros ejemplos de violencia contra la mujer en espacios cotidianos son:
En la calle: por ejemplo, en las grandes ciudades de nuestro país es cada vez más difícil encontrar a mujeres con falda corta caminando porque al hacerlo se vuelve “el blanco” de piropos que las más de las veces resultan ofensivos o, al abordar un transporte público, es fácil que so pretexto del hacinamiento, algunos hombres aprovechen para tocar el cuerpo de forma discreta o completamente abierta.

Manejando: en las aglomeraciones de tráfico, si un conductor hace algo mal es común escuchar “ha de ser vieja” o “sí, ya ves, es vieja”, lo que denota que las mujeres no son capaces de conducir un auto de forma adecuada.

Hombres y mujeres somos diferentes, no hay modo en que podamos ser iguales, nuestras características físicas y psicológicas difieren; pero los seres humanos, en general, nos distinguimos por eso, por la diversidad, una mujer no es igual a otra aunque se parezca y un hombre tampoco. Aunque reconozcamos esto, es necesario reconocer que gozamos de los mismos derechos y obligaciones.

Todos los días y en todas partes las mujeres son asesinadas en crímenes ligados a la sexualidad y por el solo hecho de ser mujeres.

En los últimos años los movimientos de mujeres de distintos países vienen denunciando los feminicidios, un concepto que pretende dar cuenta de su especificidad, del hecho de ser crímenes sexistas.

Al igual que el concepto de violencia hacia las mujeres, el “feminicidio” se trata de un concepto acuñado como resultado de nuevos enfoques, de una nueva comprensión de prácticas que no resultan nuevas.

Mientras que el concepto de violencia sexista tiene ya varias décadas, el de feminicidio es más reciente: cuestiona los argumentos que tienden a disculpar y a representar a los agresores como “locos” o a concebir estas muertes como “crímenes pasionales”, o bien, a atenuar su importancia en el caso de situaciones de conflicto o guerra, como si estos contextos justificasen por sí solos la transgresión a las más elementales normas sociales.La violencia contra las mujeres está reconocida como una violación de los derechos humanos en muchos acuerdos y tratados internacionales, regionales, y compromisos nacionales, que deberían servir como herramientas y garantías reales para trabajar hacia la prevención de estos crímenes.

El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (ICC), de 1998, incluye a la violencia sexual -la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y los embarazos forzados- en la definición de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

En la Revisión de Beijing (Beijing +5) se llama a la criminalización de la violencia contra las mujeres y a contar con medidas para terminar con la violencia contra las mujeres por motivos de raza y se incluyeron por primera vez los crímenes de honor.

La Declaración del Milenio de Naciones Unidas, en el 2000 plantea combatir todas formas de violencia contra la mujer, así como el apoyo de algunas de las convenciones mencionadas anteriormente. Sin embargo, a varios años de firmados esos acuerdos, crímenes como los exterminios masivos de mujeres, las violaciones, abusos y acosos sexuales, la violencia doméstica, la trata de mujeres y niñas, la prostitución forzada, la esclavitud sexual, la violencia en situaciones de conflicto armado, el embarazo forzado, el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto a favor de bebés varones, los asesinatos por cuestiones de honor, la violencia por causas de dote, la mutilación genital femenina y otras prácticas y abusos, siguen siendo practicados con impunidad.
Analizando los avances logrados en la legislación internacional y por las campañas y activismo de las organizaciones de mujeres, éstos han conseguido dar visibilidad a la desigualdad existente entre los géneros y las estructuras de opresión que la perpetúan.

Se ha logrado el reconocimiento oficial de la violencia sufrida por las mujeres considerándola una violación de sus derechos humanos junto con el compromiso de los gobiernos de condenarla.

Pero, la implementación de estos compromisos queda en manos de la voluntad de los Estados. Ahí es donde muchas veces saltan a la vista las limitaciones de estos logros internacionales, que chocan con la falta de voluntad política para prevenir, investigar y sancionar estos crímenes. Hay algunos casos paradigmáticos: desde 1993 hasta enero de 2006, más de 430 mujeres han sido asesinadas y más de 600 están desaparecidas (presumiblemente asesinadas también) en Ciudad Juárez, México, en un escenario donde se concentran la industrialización fronteriza de las maquilas, la marginación, inmigración, machismo exacerbado, narcotráfico, prostitución, impunidad y corrupción política y policial.

En Guatemala, al igual que en Ciudad Juárez, cerca de dos mil mujeres fueron asesinadas entre 2001 y 2005. La mayoría de las víctimas tienen entre 12 y 25 años y viven en las regiones más pobres del país. Los métodos varían desde la utilización de armas de fuego, e incluyen torturas, violación y posterior asesinato.

Junto al incremento de estos crímenes existe también un aumento de amenazas y hostigamiento hacia las distintas organizaciones que asumen la denuncia pública de las masacres. A estos alarmantes hechos recientes hay que sumar los feminicidios en las guerras, en muchas ocasiones asociados a violaciones masivas, como los ocurridos en la ex Yugoslavia, Rwanda, República Democrática del Congo, por citar sólo algunas situaciones de las últimas décadas.
Actualmente estos crímenes aparecen sancionados severamente en el Estatuto de la Corte Penal Internacional. La violencia contra la mujer, tal como se manifiesta en estos casos, no sólo constituye una forma de discriminación sino que comporta violaciones al derecho a la vida, a la integridad física, libertad, seguridad y protección judicial consagrados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, entre otras.

Estas normas internacionales reafirman la obligación del Estado de esclarecer la verdad, hacer justicia y proporcionar reparación a las víctimas, aun cuando sus derechos han sido violados por particulares. Sin embargo, el tema de la violencia contra las mujeres sigue marcado por dos aspectos importantes: la impunidad y la implementación de los mecanismos, que en última instancia deberían ser parte de una nueva visión que incorpore, junto al marco de los derechos humanos, las conexiones con los temas y las organizaciones que trabajan por la paz, la justicia económica y la seguridad. El estatus de las mujeres de todas las regiones del mundo y las diversas violaciones a sus derechos humanos que antes estaban ocultas y silenciadas han salido a la luz, ligando los movimientos locales a un movimiento de mujeres global que sigue creciendo.

Es momento de cerrar el ciclo de la victimización para abrir el del empoderamiento y permitir que las mujeres se sientan sujetas de derechos capaces de enfrentar un sistema de justicia altamente sexista, racista, clasista y homófono.

Finalmente, baste decir que la violencia contra la mujer es el crimen encubierto más numeroso del mundo y que esto debe acabar ya.

Salu2!!!

jueves, 20 de noviembre de 2008

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA SEGUN HARRY POTTER

La historia de Harry Potter ya es de conocimiento público y forma una sólida parte muy bien establecida como parte de la cultura general mundial.

De cualquier modo, más allá de las aventuras, cada personaje posee una personalidad muy humana, como la de cualquiera de nosotros; a medida que iba leyendo cada libro y cada capítulo, imaginaba la reacción que iba a tener cada personaje en determinadas circunstancias; muchas veces acerté y muchas otras fallé. Tal como muchas veces he acertado y fallado en las opiniones que me he forjado sobre las personas que he conocido a lo largo de mi vida.

Personalmente, Severus Snape es por mucho uno mi personaje favorito. Esa ambigüedad que con la que se ha comportado a través de toda la lucha contra lord Voldemort, hace que se tome mucha importancia a su desenvolvimiento.Conforme fui leyendo la saga de Harry Potter, fue creciento mi interés y entusiasmo por ese personaje.

Severus Snape supo conjugar su fidelidad a Albus Dumbledore de la misma forma en la que logró ser el mortífago más confiable de lord Voldemort. Esto hizo que su trabajo fuera poco reconocido, y fuera sospechoso tanto para los Aurores y para los miembros de la Orden del Fénix, como para los miembros del grupo de los mortífagos.

Era una persona con un alma tan disconforme, condenada a mantener una lucha interna hasta el último día de su vida. Y no me refiero sólo a su dualidad de servicio, sino principalmente a su relación con Harry Potter. Severus estuvo enamorado de Lily Evans desde que eran niños, incluso antes de que entraran a Hogwarts; su deseo más grande era que Lily permaneciera a la casa de Slytherin junto con él. Imagínense la desazón que debió haber sentido cuando el Sombrero Seleccionador designó a Lily a Gryffindor, Severus aún no había sido escogido a alguna casa, pero a pesar de que siempre deseó unirse a Slytherin estoy segura que por un momento debió pensar que pertenecer a Gryffindor no estaría mal con tal de estar al lado de Lily. Pero fue a Slytherin, casa rival desde tiempos inmemorables de Gryffindor.

Severus Snape inmediatamente destacó en la casa de Slytherin, a pesar de que era de padre muggle (pero esto no significa que yo tenga prejuicios respecto a la sangre, por siacaso). Y por su parte Lily Evans también destacó en Gryffindor (hija de muggles). Sin embargo, permanecieron siendo amigos. Pero pienso cómo se habrá sentido Severus durante todos esos años; estando con los de Slytherin, de pensamiento prejuicioso respecto al linaje, y a la vez estando enamorado de una hija de muggles. Qué dolor tan grande.

Esto no quiere decir que justifique la actitud de Severus. Pero trato de comprender a Severus cuyo padre Tobías maltrataba a Eileen, su madre, y a Severus seguramente por ser magos. No es raro que haya crecido lleno de resentimientos y rencores, y deseando más que nada pertenecer a Slytherin cuya fama ya conocía, además de sentir una gran atracción por las Artes Oscuras.

Pero lo peor para Severus debió ser comprender que Lily se casaría con James Potter, el chico que más detestaba de Hogwarts, con el que siempre peleaba, el que siempre lo dejaba en ridículo, el que a veces lo agredía sin razón, el motivo por el que quisiera inventar tantos hechizos para enemigos (Sectumsempra, Levicorpus) . Pero cómo, cómo Lily iría a casarse con alguien así, tan arrogante, tan creído, tan… Gryffindor! Pero se casó con él. Aunque para ese entonces las relaciones entre Severus y Lily ya no estaban bien: sin poder contener la ira que sentía luego de una broma de los “merodeadores” Severus llamó “sangre-sucia” a Lily. Pero el amor que sentía por ella no cambió. Felizmente.

Felizmente porque gracias a ese amor que Severus sentía por Lily, Tom Ryddle no se convirtió en un ser invencible. Fue gracias al amor que Severus dejó de ser un mortífago. Esto, junto a sus grandes dotes de oclumancia, sirvió para que Dumbledore pudiese tener en Severus a un aliado en la lucha contra Ryddle. El amor que Severus tenía por Lily hizo que él se arrepintiera de ser un mortífago, hizo que aguantara el reproche y el enojo de Dumbledore, y se comprometiera a velar por Harry. Qué tipo de magia tan infalibe no? Parece insignificante, parece de débiles, pero al final fue el único tipo de magia capaz de derrotar a Ryddle. Dumbledore tenía la razón cuando decía que la magia más grande es el amor.

Una vez más la dualidad de Severus se demuestra en su relación con Harry. Un niño idéntico a su peor enemigo, pero a la vez con los mismo ojos verdes de Lily. Nunca más podría mirar a Harry sin sentir un choque en el alma: amor y odio.

Severus quizo morir mirando los hermosos ojos verdes de Harry, para poder morir mirando los ojos que más había amado en su vida: los de Lilian Evans.

El patronus de Severus Snape era una cierva plateada. Guardó esto en secreto por diecisiete años como mínimo, hasta que finalmente lo reveló a Dumbledore. Los patronus toman la forma de un animal que esté relacionado con la personalidad del mago, y pueden cambiar a lo largo de la vida, por ejemplo al enamorarse, transformándose en el mismo patronus de la persona amada o en un animal relacionado con ella; como también le ocurrió a Nymphadora Tonks cuando se enamoró de Remus Lupin, un hombre-lobo, y su patronus de transformó en lobo. En el caso de Severus su patronus pudo ser el resultado de cualquiera de las dos cosas: pudo haber sido esa parte tierna y bien provista para el amor, o pudo haber sido el amor el que transformó su patronus en algo relacionado con Lily.

Independientemente de todo, los caminos del amor surgen de diferentes zonas para tomar caminos semejantes... ¿Nunca se les ha ocurrido que Snape y Dumledore eran muy parecidos, en el sentido de que el amor sobre ellos tuvo el mismo efecto?

¿Qué quiero decir con esto? Bueno, examinemos los dos casos. Primero tenemos a Dumbledore, un hombre bueno, con algunos defectos -orgullo, ambición desmedida- pero esencialmente bueno. En su juventud conoce a Gellert Grindelwald, un chico en camino a convertirse en mago oscuro, y se enamora de él. Ese amor, lo ciega a todos los defectos de Gellert y lo hace respaldarlo en todo hasta que, por culpa suya, se desata el famoso triple duelo en el que muere su hermana Ariana (no sabemos a ciencia cierta si Albus, Aberforth o Gellert la mataron, pero quien inició el duelo fue sin lugar a dudas Grindelwald).

Ahora examinemos el caso de Snape. Severus es una persona con más defectos que virtudes. Se siente atraído hacia las artes oscuras, es desagradable con casi todo el mundo, y no tiene demasiados escrúpulos a la hora de derramar sangre (sabemos que al menos entregó a Emmeline Vance a Voldemort, y además puede haber cometido muchísimos crimenes como Mortífago en los ‘70, antes de cambiarse de bando). Pero Snape se enamora de Lily Evans, y es ese amor el que lo lleva a traicionar a Voldemort y a trabajar durante el resto de su vida para lograr su derrota.

Podemos decir que Snape -una persona naturalmente inclinada hacia el mal- hizo el bien por amor, mientras que Dumbledore -una persona inclinada al bien- hizo el mal también por amor.

Pero en ese momento crucial, cuando Severus tenía que tomar una postura y decidirse o dar cabida al odio o dar riendas al amor, decide utilizar el amor. Esta es la grandeza de Severus. Tomó la decisión correcta en el momento correcto, a pesar de sus imperfecciones. Y las consecuencias no fueron sólo personales, sino, como ya lo he mencionado terminó con la derrota del mago tenebroso más temible de todos los tiempos: Voldemort.

Es por eso que, a diferencia de muchos otros, me agrada mucho Severus Snape, porque le dio al personaje y a la historia misma, una nueva faceta, muchísimo más dramática y romántica.

Por todo esto, elevo mi admiración a Severus Snape, uno de los directores más valientes que ha tenido Hogwarts, y "el hombre más valiente que ha conocido" Harry Potter y su humilde servidora.

Salu2!!!

sábado, 1 de noviembre de 2008

AMOR, AMOR... QUE TE PINTAS DE CUALQUIER COLOR...

Mis conocimientos en esta área son tan bastos como en las matemáticas, ¿dos por tres es cinco, verdad?, bueno en el amor también existen muchos números que además poseen inexactitud, por ejemplo si se juntan 1 más 1, por alrededor de 1 hora y sin protección terminan siendo igual a 3 después de 9 meses.

Siempre he deseado escribir mi visión de este complicado sentimiento, ya lo he hecho anteriormente y no me canso, ya que además creo que en las librerías ya se encuentra agotado.

En este pequeño ensayo trataré los tipos de amores que existen en un formato que me agrada mucho.

Generalmente se podrá pensar que existe un solo tipo de amor, como se dice “solo existe un amor”, pero no debemos olvidar que para que exista deben haber 2 personas, una enamorado de otra, las dos enamoradas entre sí o ninguna enamorada de ninguna, y también he sabido que esa cantidad (2 personas) puede aumentar si es que la relación se vuelve un poco más liberal.

Entonces al existir tantos tipos de personalidades, se generan muchas clases de
amor: amor-odio, amor-platónico, amor-celoso, etc...
Finalmente todos los tipos de amor, son amores maniáticos.

Mucha razón tiene José José cuando canta que “el amar y querer no es igual”.

Amor & Odio:
Yin & yan, negro & blanco o gatos & perros; todas estas relaciones son idénticas al amor & odio, excepto en algunos casos el yin & yan, que en momentos joviales podría pasar a ser un yin con otro yin.
Las relaciones Amor & Odio, cuando comienzan con odio pueden terminar en amor y cuando comienzan con amor, pueden terminar en odio, exceptuando mi caso, en que mis novios - amantes y yo solo empezamos odiándonos y terminamos odiándonos, en vez de pedirnos matrimonio, nos pedíamos que nos pudriéramos mutuamente, que linda relación habría sido si hubiésemos pasado al nivel del amor.

En fin, siempre se está en peligro de romperse el delgado halo que separa el amor del odio, y también el rostro de tu amor, si al mirarte te despierta por la mañana sin maquillaje.
Además uno debe saber diferenciar cuando odiar y amar, imagínate odiar a tu pareja justo cuando esta se coloca cariñosa, te pierdes de una noche de pasión.
Al final de cuentas como dice Oscar Wilde “uno mata lo que ama”, cuantas ganas tuve de ser un Oscar Wilde para mi amor. O de tener un Oscar Wilde por amor.
Amor Platónico:

El origen real de el término platónico proviene de Platón (un filósofo griego) y su discurso sobre el amor, el cual definimos como la admiración a una persona tanto en lo intelectual como espiritual, dejando de lado lo sexual.
Es raro que este filósofo olvidara el sexo, a pesar que en su país y en esa época
eran muy comunes las orgías; quizás se molestó por no haber sido invitado nunca, y quiso vengarse, como lo hace un filósofo con ideas.

Las personas que sufren de este tipo de amor siempre tienen como amores a personas tachadas de “inalcanzables”, como por ejemplo, profesores, religiosos o personas muy altas, bueno para besarlas más de algún salto debes realizar.
Amor Celoso:
-"¿Y quién es es@?”-, primer síntoma de este tipo de amor, siendo el último los golpes, exceptuando a los amores-sadomasoquistas o a las parejas que poseen la misma profesión, como la de luchadores.
Se ha analizado que este tipo de amor refleja un marcado caso de inferioridad, como por ejemplo el apabullado caso de pulgarcito que en un ataque de inferioridad se convirtió en un salvaje celoso y campanita pagó las consecuencias.
Este tipo amor trata a su pareja como objeto de su propiedad, anulando cualquier tipo de amistades especialmente la de hombre o mujeres, según sea el caso. Mmmh!... bueno a estas alturas de nuestra época, por lo de la liberación sexual, ningún tipo de amistad.
Un típico concepto que produce esta situación es el de interpretar la celopatía como una manera de expresar que se ama una persona -“Soy celoso, por que te amo demasiado.”-, tanto por parte del celoso como, en ocasiones, la pareja.
En la Edad Media estuvo muy de moda los cinturones de castidad utilizado por lo hombres en sus parejas cuando estos viajaban a las cruzadas, pensando que esta era la solución perfecta para el supuesto engaño, me pregunto si alguna pensaron en las copias que pudiese conservar el cerrajero que les vendía estos artilugios.
Amor sin sexo:
-“Hoy no, tengo dolor de cabeza.”- Un caso realmente horrible para la pareja de este personaje. En este tipo de amor la persona se enamora de la otra sin tener sexo para amarla, es una me los amores más utópicos, -“me ama por lo que soy y no por lo que tengo.”-
Existen casos en que la persona tiene ataques de stress y vomita al ver el sexo de su pareja e incluso en otros casos en vez de vomitar se ríe.

Este tipo de aversión al sexo es tan común tanto en mujeres como en hombres, sienten nauseas ante la perspectiva de tener un encuentro sexual, y en otras las nauseas se sienten después de dichos encuentros.

Este tipo de amor es más cercano al amor platónico, la diferencia estriba en que este amor (amor sin sexo), es declarado, pero no consumado.


Amor disociado:

-“Te quiero a ti y a ti.”- Este tipo de amor tiende a la creencia de que uno esta enamorado de varias personas (a no ser que estés enamorado de alguien con personalidad múltiple) este fenómeno amoroso se conoce como disociación, mientras que para el vulgo a eso se le llama “calentura”.

En el hombre, este tipo de amor produce que agrupe a las mujeres en 2 tipos; primero, las santas, puras y benévolas, que en estos tiempos ya son pocas las que quedan; segundo, son las aptas para producir placer en la cama, solo como amantes terminan, si es que no son frígidas.

Las mujeres que tienden a este amor se les conoce como ..., bueno digamos que las encontramos en las calles a eso de la Media Noche, además como deben amar a varios hombres deben organizarse, dividir el tiempo con cada uno, casi siempre es de 1 hora por cliente, perdón por hombre.

Yo pertenezco a este último grupo. Amo a demasiados, cuando estoy con uno, ese es mi vida entera, al otro día quién sabe, estoy con otro y ese es mi vida entera.
Dice una de mis amigas cada inicio o fin de semana (hay veces que lo llega a decir hasta tres o cuatro veces por semana) –“Ay Diana… no entiendes… no cambias…”- y yo solo hago un puchero mezcla de placer, de picardía y de culpabilidad.

Amor fusión:
-“Los dos somos uno.”- En este tipo de amor los amantes, terminan creyendo que son uno.
A fin de cuentas más que fusión pasa a ser una con-fusión, al no saber determinar quien es quien, ya que se adquiere la personalidad del otro.
Esta extraña fusión entre los amantes, es quizás el objetivo de toda pareja, es más hubo un caso de un amigo que tanto se mimetizó con su pareja que desde hace tiempo se maquilla, se coloca el vestido y se hace llamar May Flower, pero nuestra sabia naturaleza nos complica el camino a la mimetización, al mostrarnos los pequeños detalles de nuestro ser amado y darnos cuenta que no quisiéramos adquirirlos, como por ejemplo, los olores que asoman debajo de las sabanas, o ese vociferante ronquido.


Amor narcisista:

-“Espejito, espejito, dime ¿quien es más bonito?”- El amor es difícil con este tipo de personas, pues se debe amar el doble al mencionado personaje y a su ego.

Para reconocer si nuestra pareja tiende a este tipo de amor, deberemos fijarnos si cumple con estos síntomas; que te pregunte –“¿Cómo me queda?”-, no cuando se este probando ropa, sino cuando te abraza y te mira al espejo; si se toma más de 30 min. frente al espejo, dirás que no es realmente excesivo pero, besándose!!... definitivamente eso cambiará tu opinión; si todas las noches se acuesta con más de medio kilo de verduras, fruta sobre el rostro, rebanadas de pepino en los ojos o rebanadas de papa en la frente; o si te afirma que masturbarse para él(ella) es hacer el amor con la persona que más quiere.
Parte de mi manifiesta ese tipo de amor: amo verme reflejada en la mirada de amor de mis amantes… en realidad todos amamos en mayor o menor medida de esta manera.

Amor bovarismo:

-“Es simplemente perfect@.”- El afectado de este amor imagina a su amado(a) más alto(a), más rico(a) y, lo que es peor, más atractivo(a) de lo que realmente es, de aquí nace el concepto “el amor es ciego” y en ocasiones no tiene estómago.
La idea central es transformar a nuestro amado(a) en el “príncipe azul“ -en el caso de la mujer- y “doncella rosa” -en el caso del hombre-, llevando siempre una tensión que a fin de cuentas llevará a desilusiones al darse cuenta de que tal perfección no existe, y mostrándonos a nuestro ser amado(a) más cercano a un horripilante sapo que al príncipe o princesa encantad@.

Amor masoquista:
-“Quien te quiere te aporrea.”- Pero si te gusta ser aporreado(a), entras a esta categoría de amor.
Se dice que el dolor puede ser muy excitante para ciertas personas, las puedes distinguir ya que son las únicas que están sonriendo en la sala de espera de un dentista.

Debemos notar la diferencia entre golpes que forman parte de tu relación digámoslo... íntima, a los golpes que son un mero acto de violencia.


Amor intelectual:
-“Pienso luego amo.”- A falta de físico tenemos el intelecto para enamorar, en mi caso, creo que tengo ambas virtudes y fundamentos, aunque en ocasiones lo primero que atrae es la fisonomía que nos ha dado, y a veces quitado, la naturaleza.
Las personas que viven este amor sienten una atracción de índole más admiradora que amorosa, una relación estilo alumno-maestro, dejando de lado las calificaciones, y dejando solo los exámenes orales.
Lo único que podría terminar la relación, sería que el alumno supiera más que el maestro, en ese caso siempre se recomienda tener una buena biblioteca, en donde el principal sea el Kamasutra.


Amor infantil:

Este no es el típico amor en que ella lo llama a él “papito” o él a ella “mamita”, claro que no, es un poco mas complicado, y quizás no tan sexy como la idea mencionada inicialmente.

Trata sobre ese amor en que volvemos a nuestra niñez, en algunos casos a la edad lactante. Aquí nuestro enamorado retrocede tanto a esa edad que su pareja comienza a hablarle estúpidamente -“¿Que quiere mi niñito?”-.

Otro problema que pudiese aparecer en este tipo de relación, puede ser el de pedirle que realice cosas a través del soborno con dulces -“Vamos a la cama y te regalo este caramelo.”- (para que realice alguna gracia).

Ahora, si prefiere el caramelo antes que a ti, debes llevarlo a un especialista o dejarlo en una canasta frente a la puerta de algún desconocido con una nota -“Ahora es su problema.”-
Amor a jovencitas(os):

Este es el impulso de una persona en buscar parejas más jóvenes,
que debe cumplir, en cierto sentido, la búsqueda de la Eterna Juventud que antiguamente era a través de sacrificios humanos, algo de sacrificio encontramos aquí también ya que besar a alguien que en cualquier momento pierda la placa dental, debe considerarse como tal.

En los hombres la búsqueda de jovencitas es motivado por una satisfacción más carnal, en cambio para las mujeres mmmm... también... todos tenemos derecho a gozar ¿o no?
Uno de los mayores riesgos en este tipo de relación es la intimidad que podría provocar una serie de eventos como por ejemplo que él se duerma en medio del acto o lo que es peor se le pare... el corazón, en el caso de una mujer en vez de nacer un hijo le nazca un nieto y finalmente la sordera, común a esta edad, provoque una difícil comunicación en la intimidad disminuyendo la frecuencias de estos encuentros pasionales al llevarte a un recital de jazz, cada vez que le pidas saxo (según lo que su deteriorado oído escucha).

Algunas veces yo he sido el cuarenta y otras he sido el veinte... mmmh... la pasada fui cuarenta y en el presente soy el veinte... digo... una tiene derecho a crecer ¿no?


Amor puramente sexual:
Como bien lo dice James Brown un(a) “sex- machine”. No se necesita mucha descripción para este tipo de amor que quizás para muchos no se debería catalogar de amor, ya que solo involucra sexo desenfrenado sin tapujos, inhibiciones ni compromiso… mmmhh!!!...

Volviendo al tema, más que amor es considerado solo un desahogo de los instintos animales que poseemos, quizás esto pueden provocar tipo de asociación como por ejemplo semental & perra o -“Es un(a) salvaje en la cama.”-
Este tipo de amor pude ser asociado a los(as) porno-star, que han sabido sacar provecho de sus cualidades sexuales realizando películas en que el dialogo solo se basa en monosílabos como –“dame”-, “si, si”-, -“más”-, -“dios mío”-, -“sigue, sigue, así, así”-, etc... una persona que conozco dice que su profesión ideal hubiera sido ser porno-star, pero debido a su problema (eyaculador precoz) yo creo que solo podía realizar cortometrajes.
Y a todo esto… ¿cuál es tu manera de amar?
Salu2!!!

martes, 21 de octubre de 2008

EL AMOR QUE NO SE ATREVE A DECIR SU NOMBRE

Vivimos en un mundo en el que las formas tradicionales de vida se han fragmentado, y en el que, contrastando con la monotonía de los viejos tiempos, se están produciendo múltiples estilos de relaciones de pareja.
Matrimonio, conyugalidad, sexo, infidelidad, compromiso, exclusividad... son conceptos que es necesario redefinir.
La infidelidad puede ignorarse, reprimirse, malinterpretarse, pactarse, ocultarse, pero siempre existe.
Hay quienes han tratado de analizar el sufrimiento de las pobrecitas amantes, las otras, sintiéndose siempre secundarias y envidiosas de las esposas, viendo a ésta como un pedestal que recibe todo lo mejor del marido.

Ser la amante es muy complicado, y mucho más cuando dejas que te traicionen las emociones y comienzas a sentir cariño.

Ser la amante también es muy rico, porque solo te preocupas por quitarle la ropa, mientras la otra la lava y la plancha.

Es verlo en sus mejores momento, de verlo limpio, presentable, guapo y dispuesto para ti.

Ser la amante es delicioso, por que solo te toca disfrutarlo y no aguantarlo, se la amante es fabuloso.

Sin embargo implica irse convenciendo día a día que él no va a salir de vacaciones con nosotras.

Sin embargo, ser la esposa es patético porque significa compartir la playa y la vida familiar sabiendo que “su” hombre es infiel; es creer que con el mar vana a encontrar el reencuentro matrimonial, que ilusamente compartiendo tantas horas juntos se van reconsolidar como pareja.

Eso ya esta roto para ambos. Por un lado para él, que sigue y seguirá siendo infiel, si no es con una, será con otra. Por el otro lado para la esposa que sigue y seguirá haciendo oídos sordos y ojos ciegos a la realidad y seguirá soportando la infidelidad.

Finalmente el regreso de las vacaciones, significa también el regreso a su hermosa y aburrida rutina, el seguirá siendo infiel y ella seguirá fingiendo demencia.

En esos períodos de ausencia, las amantes algo molestas se encierran en su vida y se ponen a analizar lo que pasa con ellas, al punto en el que pueden llegar a demostrar que él no estará en las noches, que siempre seguirán viviendo solas, que ni a las fiestas, ni a ningún evento social irán juntos, y por las calles no podrán expresar, ni sentir, ni darse un beso por el temor a ser descubiertos; siempre furtivos, siempre fingiendo, toda la vida separados pero juntos, siempre comportándose como amigos en público, pero como amor entre las sábanas.

Algunas veces, los juegos del destino nos llevan a conocer a la esposa, y lo bonito de esto es saber que uno es más guapa, joven, inteligente, muchas cosas, y entonces entiendes por qué la engaña y te da algo de pena; lo bonito es que todo mundo te vea junto a él como una muñeca, y que ella parezca tan tristemente fea.

Ellas, las esposas se empeñarán precisamente en eso, en decir –“Yo soy la esposa”-; las amantes sólo diremos –“Mucho gusto, Señora”-. Y pensaremos y diremos y gritaremos para nuestros adentros –“Yo soy la amante de tu marido”-.

Quiero aclarar que ésta no es una inquietud moral acerca de lo que es correcto o incorrecto, porque eso es demasiado subjetivo y se relaciona con la escala de valores de cada una. Es algo más tendiente a dilucidar lo que nos hace bien o lo que nos hace mal, lo que nos nutre como mujeres y lo que nos lastima.

A veces nos autoengañamos diciendo -“está bien”-, -“es lo que yo elijo”-, -“así son las cosas ahora”-, cuando en el fondo inconscientemente sabemos que toleramos una situación porque es lo único que podemos hacer para tener a esa persona sin perderla. O es eso o no es nada. Y para sentirnos menos patéticas hacemos como que no pasa nada, como que no tiene importancia y como que está todo bien.

Esta situación, mientras dura, te puede parecer la gloria, un shock adrenalínico y deja subsistente un hilito de esperanza de que él algún día se de cuenta de cuánto nos queremos y de lo bien que nos llevamos y deje a la esposa. Y entonces ella pase a ser la dejada y nosotras pasemos a ser las esposas.

El problema viene el día después, cuando se termina todo o te cansas de recibir menos de lo que das y de lo que mereces como persona con sentimientos y no como objeto.

Porque el disfrute del amor, sexo incluido, comienza en el cerebro. Y a menos que una sea una tremenda masoquista, en algún momento se deja de sentir placer por una situación que no es gratificante ni afectivamente ni en otros sentidos.

Y si el placer se fuera como vino, sin dejar rastros, no hay problemas. Pero cuando terminas una situación como ésta el sentimiento que queda es desilusión, amargura, sensación de haber sido usada y de haber perdido tiempo, odio por la persona que te utilizó, cuestionamientos de por qué alguien te puso en un nivel inferior a otra, y todo otro tipo de rencores que te van a predisponer mal, en el futuro, para conocer a otros e intentar nuevas relaciones con la cabeza despejada y el corazón sanado.

El amor es fácil y tiene cuatro variantes: te quiero y me quieres, te quiero y no me quieres, me quieres y no te quiero, o no nos queremos ninguno de los dos. Todo lo demás sobra.

¿Cómo sé en qué lugar estoy? Fácil, si lo quiero saber. Si quiero engañarme porque no puedo vivir con la verdad, lo haré.

Quien alguna vez amó y fue amado de verdad, sabe que no hay obstáculo que se interponga para que dos personas que se aman pasen TODOS los días de su vida juntos.

Si quiero vivir con lo contrario, soy libre de hacerlo, pero me debo atener a las consecuencias.

Una de las cosas que no podremos nunca controlar respecto a nuestro casado infiel es aquello que él está dispuesto a entregar en la relación: el casado elige, y tú, o aceptas, o aceptas, no existe otra opción.

Pero lo que siempre puedes controlar es lo que tú le vas a dar a él. Dale a tu casado lo que él te da, nada más.

¿Quieres darle tu amor eterno y tu entrega incondicional? ¿Quieres serle fiel, quedarte en casa esperando a que él te llame, amarle por encima de todas las cosas? Tú sabrás. Pero no esperes que todo ese dechado de bondad, amor y entrega se vea recompensado.

No des nada más allá de lo que él te da. ¿Amor y pasión cuando está a tu lado? Reserva siempre ese trocito de amor y pasión para dárselo cuando él te lo esté dando. ¿Citas prohibidas y mágicas en hoteles clandestinos? Resérvate ese espacio en tu agenda. ¿Una cena con su mejor y más apasionada sonrisa? No olvides llevar a esa cena tu mejor y más apasionada sonrisa también.

Sé lista, sé cauta, sé más hábil que él: prótegete siempre del dolor de la fantasía y la ilusión rota, de la esperanza perdida, de la espera sin respuesta. Es un hombre casado, que te adora, que te desea, que te ama probablemente de manera irracional y alocada… pero está casado y él no va a darte nada más.

Así que conviértele en tu amante. Y mantén siempre la única relación que te durará toda la vida, esa que nunca te ha de fallar: la que tienes contigo misma.

La amante no vestirá de blanco delante de un altar con el amor de su vida. Pero subirá a los altares del cielo cada vez que él, enamorado, huya del lado de su esposa y la abrace como si le fuera la vida en ello.

Y sabrá que cada llamada es auténtica, es real, es deseada.

Que cada “te amo” le sale del alma.

Que cada escapada es una aventura maravillosa.

Y sobre todo sabe que aunque él no quiera cambiar de vida, no ha sentido amor más real y menos social que el amor que le demuestra en cada gesto y en cada palabra.

La amante no tiene que ser la única en la vida de un hombre, tiene que ser la mejor.

La amante es capaz de amar incondicionalmente…mientras dura y algo más.

La amante es la mujer más valiente y desinteresada que existe.

La amante es que sin comprometerse con un hombre lo ama y daría todo por él.

La amante es el amor que no se atreve a decir su nombre…

¿De verdad se cometen los más grandes errores en nombre del amor?

Salu2!!!

martes, 7 de octubre de 2008

NARCOCORRIDO: EL CHIVO EXPIATORIO

Si eres de México, seguramente sabes lo que es el narcocorrido, y muy probablemente conocerás alguno de los que voy a listar aquí.

Pero si tú no eres mexicano, o de plano estas muy mal enterado de lo que pasa en el país, entonces aquí te va esta pequeña explicación.

No es de extrañar que los narcocorridos normalmente exalten o glorifiquen las acciones de los narcotraficantes, así pues tenemos que en un corrido se puede decir que realizar una matanza de los contras o rivales, es señal de ser muy hombre y tener mucho valor, y ni hablar cuando el narco murió en una balacera o en manos de la policía o el ejercito, ya que entonces suele ser catalogado como un hombre que siempre se la rifó y que normalmente fue emboscado o muerto a tr
aición.

Entonces los narcocorridos no son otra cosa mas que relatos cantados de hazañas y muertes de narcos, aunque esáa surgiendo una nueva vertiente la cual hace corridos de cosas muy mundanas como andar en una troca del año o simplemente que el jefe hizo una fiesta y repartió droga a diestra y siniestra.

Los narcocorridos son un género musical al que se acusa de idealizar el tráfico de drogas, pero forma parte una tradición mexicana procedente del norte del país.

Los corridos no son nuevos, durante la Revolución Mexicana se conocieron, entre los héroes y guerrilleros, cientos de canciones y corridos sobre figuras como Pancho Villa, Emiliano Zapata y las Adelitas.

Sin embargo, en los últimos 30 años se han impuesto los narcocorridos, basados en la vida real de los traficantes de droga; la gente los conoce y los pide a las estaciones de radio, pero están prohibidos.

Se hablaba de que los narcocorridos debían ser prohibidos porque te dan ideas. En muchas ocasiones es hacer imaginar a la gente, pero toda música es para disfrutarla y no se puede comprobar que sea cierto.

Estas "poesías callejeras" no sólo son inspiradas en el narcotráfico, las ametralladoras, la droga, las aventuras con la policía y las camionetas, sino también la inmigración son tópicos de las versiones, como en la canción "Tres veces mojado" de los Tigres del Norte.

Elijah Wald, un ex guitarrista de blues que ha escrito un libro sobre el tema, explica: -"Lo primero que un narcotraficante suele hacer luego de una operación exitosa es contratar a alguien para que le escriba un corrido sobre su hazaña"-.Los intérpretes del género frecuentemente cobran miles de dólares, o decenas de miles de pesos, para componer y tocar una pieza.

Wald afirma que la mayoría de los compositores e intérpretes niegan ponerse al servicio de narcotraficantes.

Uno de los más conocidos, Reynaldo Martínez, le dijo a la BBC que no suele escribir corridos a cambio de dinero -"Pero puede ocurrir que a alguien le guste una canción y me obsequie un Land Rover"- agregó."Los Tigres del Norte son los reyes de los reyes, y no me sorprendería que hayan aceptado dinero alguna vez", opina por su parte Elijah Wald.

Se pueden decir muchas cosas y para saber la verdad de si hay o no hay un pago por parte de los narcotraficantes a los compositores, tendrías que serlo, o por lo menos pertenecer en mayor o menor medida a ese pequeño gran mundillo, porque se platica que lo primero que hace un narco en una operación exitosa es contratar a alguien para que le escriba y cante su aventura.

Y digo que el universo de los narcocorridos son un pequeño gran mundillo porque estos son actualmente muy populares en México e incluso han extendido su influencia a California, Texas, Florida y otros sitios de Estados Unidos con una gran población latina y hasta anglosajona.
También se escuchan en Colombia y en países centroamericanos como El Salvador.

Recientemente los tan aclamados Tigres del Norte llevaron sus narcocorridos a España, con muchísimo éxito, por cierto.

Y hablando de los Tigres del Norte, cabe resaltar que desde que este grupo mexicano tocó los primeros acordes de "Contrabando y Traición" allá cuando comenzaban los 70's, el género del narcocorrido se ha vuelto tan popular como polémico.

"Contrabando y traición", es una historia musicalizada por los mismísimos Tigresdel Norte, inspirada en la historia de una contrabandista de mariguana conocida como “Camelia la Texana”, después llevada al cine con el mismo nombre y con cinco secuencias hasta llegar a su muerte y regreso.

El género del narcocorrido es polémico por una sencilla y a la vez complicada razón: hay quien lo sataniza y hay quien lo glorifica.

Quienes defienden el género, sostiene que los artistas solo ponen la música a estas historias pero no las promueven. Otros indican que no todas las letras están vinculadas con el narcotráfico, sino que abordan otros temas que otros géneros ignoran.

Quienes lo critican, opinan que los narcocorridos enaltecen una vida dedicada al crimen, en lugar de otros valores como el estudio, el trabajo y la familia. Agregan además que algunos de sus autores han aceptado dinero de los narcotraficantes para "cantar sus hazañas".

Las iniciativas para no pasar esta clase de corridos por la radio se han repetido en varios estados mexicanos como Chihuahua, Michoacán, Sinaloa, Tijuana, con niveles de éxito dispares, pero la popularidad del género no parece ir en declive.

Yo en lo particular, que soy bien necia y problemática, ando insiste e insiste en que no encuentro un gramo de razonabilidad en la prohibición de la difusión de los mentados narcocorridos en las estaciones de radio ni en ningún otro sitio.

Lo cierto es que desde antes de darle vida a este blog ya se me daba lo de la cosa narcodifusora y me ponía tensa el discurso conservador de derecha o, en el mejor de los casos, el preventivo moralista, prejuicioso e hipócrita de la “gente bien”.

¿Puede un género musical como el narcocorrido ser considerado tan peligroso como para prohibirse su difusión en radio?

-"Sí"-, responderían algunas autoridades de México, que obligaron a estaciones de radio a tomar medidas para erradicar la cultura de los narcocorridos, a la que acusan de idealizar el tráfico de drogas y las pandillas.Los hermanos Arellano Félix, que dirigieron el cartel en la ciudad fronteriza de Tijuana, y su rival Armando Carrillo Fuentes, basado en otra ciudad limítrofe, Juárez, son quienes más dedicatorias han merecido.

El género del narcocorrido, es simplemente un chivo expiatorio, que sirve de pantalla no a sus protagonistas, sino a las autoridades que no han podido hacer absolutamente nada contra el narcotráfico, sea por incompetentes o sea alcahuetismo.

Un narcocorrido simplemente cuenta una historia, no la promueve. Pero a las autoridades mexicanas no les convence este argumento y han tratado de prohibir el género. Como si con eso se solucionaran las cosas.

La solución es dar más educación y sobre todo más empleos, para los cuales los capos grandes del narco se pintan solos. Nada más hay que ver como los quieren en sus tierras, ya que dan mucho empleo a los campesinos y además es un empleo bien pagado. No como el gobierno a los burócratas o la industria privada, que amparada por las instituciones gubernamentales abusa de sus esclavos, perdón, de sus empleados.

El narco glorifica el trabajo de sol a sol. Lo único que no perdona es la traición. Y eso es algo condenable por cualquier persona y bajo cualquier circunstancia. En eso el narco y la “gente como uno” estamos totalmente de acuerdo. Lástima que la “gente como uno” que no lo llevamos a la práctica. El narco si lo hace.

En México, la producción y el tráfico de drogas llegaron a ser nuevas fuentes de riqueza. De hecho, son actividades que van desarrollándose de manera considerable desde finales del siglo pasado. La población tiende a dirigirse hacia los sectores informales para escapar de la falta de dinero.

México es un país donde la mano de obra abunda, pero el desempleo alcanza a una gran parte de la población en edad de trabajar, incluyendo niños menores de edad.

Frente a esa situación de pobreza sin salida aparente, los desempleados integran un circuito paralelo: el del contrabando y/o comercio de drogas.

Desde abajo hacia arriba, todo el mundo disfruta del tráfico, aunque, evidentemente, algunos ganen mucho más que otros… y otros pierdan mucho más que otros, pero esa disparidad, que se encuentra en todos los sectores de la economía legal, no tiene nada excepcional para las poblaciones en cuestión, acostumbradas a cobrar la porción congrua de la riqueza nacional.

El desarrollo de las actividades de tránsito hacia Estados Unidos y, sobre todo, el aumento de las superficies dedicadas al cultivo de la marihuana y de la coca tienen como consecuencia el abandono de sectores económicos menos lucrativos.

Estos cultivos ilícitos alimentan la corrupción hasta el nivel más alto del gobierno, el cual se revela incapaz de ofrecer a su pueblo una verdadera alternativa a la violencia y a la miseria.

Los narcocorridos son la voz de la población mexicana, sea la de los barrios latinos estadounidenses, sea la de los estados de Michoacán y Guerrero.

El narcocorrido canta lo inadmisible con lucidez y lirismo. Vemos pues que la ilegalidad moderna, representada en este caso por el narcotráfico, gestó su propia manifestación social.

El narcocorrido refleja la crisis económica y la caída progresiva del sistema heredado de la Revolución. Si es verdad que la Reforma agraria había devuelto las tierras a los campesinos, hoy en día el pequeño agricultor no encuentra salida y prefiere reemplazar el maíz por la marihuana, aumentando así de manera evidente el valor de la tierra cultivada y del cultivo mismo.

Los sociólogos están de acuerdo en decir que los narcocorridos representan una muestra de rebeldía frente a un sistema político que no sólo no ofrece salidas, sino que ha hecho de la corrupción y de la impunidad los pilares de su supervivencia, puesto que los tentáculos del narcotráfico han alcanzado las esferas muy altas de la política y del poder.

La quiebra económica y social reactiva el narcocorrido, testigo, una vez más, de las aspiraciones y de los destinos populares. El corrido sobre el tema de la droga simboliza la expresión cultural que capta las nuevas crisis del México de fin del siglo XX.

Ya sea en lenguaje común o mediante palabras y expresiones claves, está plasmada una visión parcial, pero creíble, de lo que es el narcotráfico. Ciertos narcocorridos tratan de los orígenes del narcotraficante, y otros expresan las causas económicas que empujan al mexicano ordinario a convertirse en traficante de drogas.

Esta clase de canciones no buscan, generalmente, moralizar el tema del narcotráfico, sino más bien detallar las vivencias típicas en las que se hallan envueltos sus personajes.

Al igual, existen narcocorridos que agregan al narcotraficante virtudes esenciales para el desempeño de sus actividades ilícitas, proyectándolos como hombres de poder, valientes, justos, astutos, temerarios y resueltos.

Los estados mexicanos donde existe y se escucha mayoritariamente esta clase de corridos son, principalmente: Michoacán, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Nyarit, Nuevo León, Tamaulipas y Baja California.

En reacción a la problemática de prohibir o no prohibir los narcocorridos, alguna vez un cibernauta con un pulso quirúrgico y soberbio dijo -"a ver cuándo prohiben las canciones rancheras político-partidistas"-.

Sigo sin entender ¿Qué diablos tiene qué ver prohibir un narcocorrido con investigar y sancionar tanto asesinato? Simplemente no doy crédito a que una medida preventiva del control del tráfico de drogas gire entorno a los gustos musicales de las personas.

Combinar ambos aspectos me parece una verdadera estupidez, la cual sin embargo respeto, por que soy bien tolerante.

Parece que algunos sectores encuentran necesario volver a discutir sobre la pertinencia de la difusión de mensajes musicales "narcoapológicos". A mi me parece censura, un atraco a los derechos humanos, una restricción inadmisible de nuestras libertades. En corto, yo no estoy para nada de acuerdo. Eso no es construir un “México Libre” en base al respeto a la Libertad de Expresión.

En los narcocorridos, el delito cometido no es ocultado; las canciones relatan las andanzas de los barones de la droga.

Entre otros temas, las letras de los narcocorridos hablan de amores y traiciones, de muertes y ajustes de cuenta entre compradores, distribuidores y sembradores de marihuana y cocaína. Y también menciona a los enemigos que son las policías judiciales, federales y de caminos. Aunque ellos son el enemigo número uno de la población en general.

Si es cierto que hoy en día en los corridos las historias de los narcos dominan a cualquier otra temática, no necesariamente los narcos son los únicos personajes en esas crónicas. Enfrente de estos protagonistas aparece la policía, la cual es la contrapartida, o sea el antagonista, dentro de la narración. Propagan la idea según la cual los agentes encargados de combatir a los narcotraficantes resultan más fácilmente corruptibles y son más propensos a cometer delitos. Y esa, mis estimados, si es la neta del planeta.

No obstante, frente a temas escalofriantes, los narcocorridos ofrecen la otra cara, la de la cotidianidad. En sus estrofas, el tráfico de drogas no es la principal amenaza para la seguridad nacional, sino el modo de vida de unos cuantos tipos aguerridos que saben jugar duro. Es el mundo de las alianzas familiares, del escape de la pobreza, del castigo a los traidores, de la exaltación de la hombría. Eso es lo que se canta, pero sin juzgar.

Realmente, el narcocorrido es una nueva composición artística que encuentra su origen en una forma de canto ancestral y sus temas en la actualidad mexicana.

Finalmente, el narcocorrido está encerrado en un marco temático del cual no se escapa, siendo impresionante el éxito que lo rodea.

Abarca todos los temas que conciernen al pueblo sufrido, sea la sierra, sea la vida en el campo, sea la supervivencia misma en los barrios más bajos, sean las reglas del narcotráfico, etcétera, y éste se reconoce en los narcocorridos como uno se reconocería en un espejo.

Esta manera de visualizar la vida en los narcocorridos hace que un gran sector de los que los escuchan vea en los capos algo de honestidad y carácter heroico, incluso con estima.

Así, los narcocorridos cumplen, indirectamente, la función de hacer de esa actividad un anhelo, de presentarla como una alternativa viable para sobresalir en la vida, ya sea en lo económico, en la valentía o en la invulnerabilidad ante la ley.

Por esta razón, muchos sectores de la sociedad y del poder han vetado la difusión de los narcocorridos en las radios y televisiones, cuando en realidad el verdadero delito esta presente, ahí, impasible y se llama CENSURA, y eso debería estar más penado que el mismo narcotráfico.

Finalmente, los narcocorridos son algo más que una descripción folklórica del fenómeno del tráfico de drogas y de sus personajes. Encierran moralejas, nos gusten o no.

Tal y como el juglar de la Edad Media relataba las aventuras del rey, el cantante del narcocorrido cuenta las andanzas de los traficantes de droga.

De todos modos, el narcotráfico, el pandillerismo y la delincuencia en general, siempre van a estar presentes, omnipotentes, magníficos.

Un homenaje al narcocorrido, y un homenaje también a sus protagonistas y claro, a sus poetas, pues qué si no.

Salu2!!!

sábado, 4 de octubre de 2008

¿LAS PUTAS NACEN O SE HACEN?

¿Las putas nacen o se hacen?

Yo diría que todas nacemos putas y putos, y que es la educación la que construye diques de contención para frenar esa inclinación natural del cuerpo a venderse por un precio.

Yo jamás pensé que iba a cobrar algún día por mis caricias y por mi compañía, pero eso sí, el día que me preguntaron de niña que qué quería ser de grande dije que gatita de porcel o como Gina Montes o Sasha Montenegro. Ya lo traía en el alma.

Ni siquiera cuando me pagaron por primera vez pensaba que era puta. Acepté el dinero pues así, ni modo de no agarrarlo. Se me hizo fácil. Fue algo tan natural como cagar, comer o coger.

En realidad me di cuenta mucho después de haber iniciado este camino, concretamente, el día que me volvieron a ofrecer dinero por un poco de compañía.

En ese momento, me puse en la mente de un cliente, y me observé a mí misma desde el punto de vista de alguien que compra placer, y traté de evaluarme como producto, me comparé con otras ofertas, otros precios, otros cuerpos… mientras me observaba a mí misma como mercancía sexual, me di cuenta de que ya era, a todas luces, una puta.

De todas formas, no sientan pena por mí, yo no me tengo ninguna lástima por haberme despertado un día frente al hecho de que soy una puta consumada. Y menos cuando tengo el dinero en la mano.

Antes pensaba que no teniendo un anuncio, o no ofreciendo determinados servicios de naturaleza más escabrosa (griego, etc…), no era yo una puta con todas las letras de la palabra, y de hecho, estaría bien definir en qué momento una persona se convierte irremisiblemente en puta: si es la primera vez que cobra, o es la primera vez que se mira a sí misma como puta.

En el fondo, es una cuestión de quién decide cuándo una es puta, ¿lo eres
cuando la gente te identifica como tal, o lo eres cuando tú misma te das cuenta de ello?Es difícil decidir cuándo fue la primera vez que cobré por un acto sexual. Una siempre recibe algo a cambio de su propio sexo, sobre todo, si sabes manejarlo.

A mí siempre me han deseado, es fácil de ver eso en los ojos de los hombres, una mirada que va un poco más allá de sus palabras, que resulta más intensa que el resto de su expresión… me pasaba ya en el colegio con los profesores.

Me explicaban la función de algún nervio, o la diferencia entre psicosis y neurosis y me dedicaban una atención especial, y no les importaba repetirme una y otra vez cómo hacer bien lo que hacía mal, y tenían una paciencia inusual si la comparaba con el tiempo que dedicaban a los fallos de otras compañeras más feas.

Y los hombres, poco a poco, iban despertando al poder de mi sexo y de su propio deseo. Algunos me llevaban a pasear, por estar más cerca de mí. Me invitaban a todas las fiestas. Me regalaban cositas.

Los primeros pasos en el camino de la prostitución los da una ciegamente a esas edades, cuando te das cuenta de que la naturaleza te ha provisto con una mercancía especial para el trato con la gente, una mercancía de naturaleza transitoria y caduca, la belleza corporal, que todo el mundo busca contemplar ansiosamente, y cuya imagen proporciona una felicidad proporcional al grado de cercanía que les ofrezcas.La primera vez que hice un servicio de puta, es decir que cobre dinero por sexo, fue por casualidad. Por una confusión. Estudiaba la universidad y yo corría con los gastos que eso ocasiona en su totalidad. Para sacarme un dinerillo extra, trabajaba los fines de semana en un rodeo.
Como era de las más guapas, me cotizaban mucho en las mesas. Alguna vez un tipo que iba un poco borracho y quizás drogado, me puso unos billetes en la mano. Yo los cogí sin saber de qué se trataba, y él empezó a agarrarme las nalgas. Le dije que se estaba confundiendo, pero le valió y me dijo que le daba igual, que pagaba igual por estar conmigo. Yo miré el dinero, no contesté, el tipo inició un camino de besos y caricias. Me guardé los billetes y pedí permiso para retirarme del trabajo. Me fui con el tipo a un hotel y tan tan.

No se muy bien por qué lo hice, pero de repente, hasta me pareció excitante tener a mis pies un tipo y hasta pagando por mis caricias.

Esa fue la primera vez.

¿Que qué sentí? Nada, una mezcla de asquito y placer, el tipo cogía bien. El asquito me lo fui quitando, total dinero es dinero.

Terminé la universidad, conseguí trabajo acorde a lo que estudié, psicología por cierto, pero cuando veo el deseo en la mirada de alguien, tanteo el terreno y si es propicio ofrezco mis servicios. Total, un dinero extra no le cae nada mal a nadie. Eso sí, jamás hago tratos en la
calle, una es ser puta y otra es ser ramera.

Total, no soy ni la primera, ni la última, ni la única.

Salu2!!!

miércoles, 23 de enero de 2008

EL AMOR MATA LENTAMENTE, HERIDAS DE AMOR

¿Quién no ha sido herido de amor? Todos alguna vez hemos pasado por una tortura semejante.

Las heridas de amor son las que más duelen porque no aceptan costuras, tienen que cerrar solas y lleva mucho tiempo de cicatrización. Qué fácil sería todo si hubiera un cirujano para heridas de amor, alguien con la sabiduría y la experiencia de coser con puntada certera esa abertura que nos deja la perdida del ser amado.

Las heridas de amor solo pueden ser sanadas, nunca en su totalidad, por otro amor. A la larga se abrirá otra herida, hasta dejar nuestro corazón como un grotesco Frankestein. Pero las heridas de amor son las únicas que nos enseñan a vivir.

Claro que hay dos problemas. Uno es saber dónde está la abertura, porque a veces se siente en el pecho, otras en el estómago, otras es la garganta que se cierra y se niega a comer. ¿Dónde exactamente está la herida de amor?

Y el otro es con qué hilo se puede coser, qué hilado especial habría que usar para que no se vuelva abrir jamás, para no que dejé ninguna huella en nosotros.

Las heridas de amor tardan en sanar, pueden durar meses y hasta años, e incluso quedar para siempre abiertas. Pueden parecer curadas pero el sólo hecho de ver a la persona por la cual se originaron, las abre como por arte de magia. Y otra vez empieza el proceso.

Es duro darse cuenta de que la herida no sangra, pero si que duele más aún que un hueso que se quiebra, la carne que se abre, o la piel que se quema. Una herida de amor nunca cierra, es para siempre, deja cicatrices internas y externas, y aunque aparentemente nadie más que nosotros sabe que la tenemos, para todos son evidentes sus estragos.

Son el punzo de un cuchillo que deja atrás una geografía de vida… son heridas que atraviesan el alma… las heridas de amor… aunque algunas son dulces siempre dejarán cicatrices marcadas en nuestro corazón… desde que nacemos estamos muriendo constantemente de amor.

Nos guste o no, el amor no es color de rosa, implica siempre algo de dolor… es un dolor dulce y que deja cicatrices bellamente insanas… dignas de apasionados incurables.

Según Paulo Cohelo, los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección
.

Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: "He vivido". Porque no vivieron.

Salu2!!!